Logaedros

De malversando.txt
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La palabra avanza a oscuras. El espacio no se extiende pero se escucha: se entiende. Mediante el habla, la materia es abierta, picada por las palabras; lo real se despliega ahí. El espacio no es el lugar del cuerpo; no nos sustenta de nada. El lenguaje lo porta frente a nosotros y en nosotros ahora, visible y entregado, tenso, presente, abierto por el drama del tiempo de donde estamos con él suspendidos. La belleza del lenguaje es que pasamos con él. Nada de eso nos dicen las ciencias de la comunicación, pero nosotros lo sabemos bien con nuestras manos en la noche: que el lenguaje es el lugar de aparición del espacio.
[...]
Las palabras van al espacio como objetos que se abren. Las palabras son logaedros. Las palabras son materia viva, campo de fuerza, y hay separación, sexualidad al habla. Somos cruzados por ellas, vamos al espacio que ellas cruzan; nosotros las hacemos pasar por aquí y somos nosotros los recorridos por los logaedros. El sentido –es decir: la sed de espacio- pasa por ellas, emana de ellas en ondulaciones, en radiaciones contradictorias. Las palabras emiten espacio. Hay una física sobrenatural del habla.
Valère Novarina
Devant la parole (P.O.L, 1999)